Competición

Novedades del Circuito de Valencia

07/11/2013Redacción

Parece ser que el Circuito Ricardo Tormo de Valencia ha incorporado para este Gran Premio que se va a disputar este fin de semana y que nos dará ya el nombre del Campeón del Mundo dos fantásticas novedades, puntos de recarga de baterías (genial) y taquillas y consigna para no ir cargados como mulas durante todo el fin de semana (genial también).

Es fantástico que aporten nuevos servicios tan necesarios puesto que pese a tener móviles con muchas más prestaciones sus baterías duran menos que una cabrita cruzando un río de pirañas así que para no quedarnos incomunicados o sin cámaras de foto o video en los momentos clave se dotará al circuito de varios puntos de recarga.

Pero yo me pregunto si esa mejora –junto con la de taquillas- era la más urgente o no. Porque en mi primera visita al circuito me di cuenta que había una necesidad básica que si bien estaba cubierta, estaba pensada con los pies en vez de con la cabeza. Y eso por decirlo de una manera elegante.

¿Quién diablos ha diseñado los lavabos del circuito? Una mujer seguro que no! Y si lo ha hecho, no los ha usado jamás.

Resulta que los lavabos de ese circuito, conocidos por todas las que ya hayan asistido, son una especie de plato de ducha de dimensiones importantes con un agujero en el centro. Los hombres diréis… ¿y qué pasa? Pues pasa que te meas en los pies, te pongas como te pongas.

Imaginaros la situación;

Después de hacer tus 20 minutitos de cola aguantando las ganas te metes en el lavabo. Con el casco en una mano y la chaqueta colgando de la cabeza porque con la otra te tienes que bajar los pantalones. No vas a colocarte dentro del plato de ducha porque es mearte encima en toda regla así que te planteas si abrir las piernas como si fueses una gimnasta olímpica y colocar los pies a los lados o dejarlos delante e intentar echar el culo (literal) hacia atrás para apuntar al agujero.

Resultado: te mejas los pies.

Como me gusta ser crítica conmigo misma pensé… seré yo que no me he fijado o que no lo he sabido hacer (como si se necesitase estudios para saber orinar). Pero no, me quedé otros 20 minutos en la puerta viendo pasar a una y otra y otra mujer motera con sus gotitas en las botas y zapatos.

En fin, que agradezco mucho al circuito que me pongan servicios de recarga de baterías pero le agradecería que me pusieran un váter decente. Con lo que pago por las entradas creo que tengo derecho a no mear en una letrina del siglo pasado. Si más no, mis zapatos lo agradecerán.

Mujeres Moteras