Hacer una ruta en moto con altas temperaturas exige algo más que llevar una botella de agua. La planificación del recorrido, el equipamiento de verano, la hidratación y los descansos pueden marcar la diferencia cuando el calor empieza a afectar a la conducción.
Salir en moto en verano tiene una parte buena y otra no tan buena: hay más horas de luz y los días son más largos, pero el calor y el sol pueden acabar volviéndose una pesadilla. El problema es que a veces intentamos hacer la misma ruta que haríamos en primavera o en otoño, pero con 38 grados. Mismos kilómetros, mismas paradas y mismo ritmo. Y ahí es cuando el cuerpo empieza a pasar factura, ya que la concentración baja, aparece el cansancio y podemos llegar a deshidratarnos sin darnos cuenta.

Hidratación en moto: por qué beber agua durante la ruta es fundamental
Con calor, es fácil llegar a una gasolinera con la sensación de que necesitamos bebernos una botella entera de golpe. Pero lo ideal es no esperar a llegar a ese punto. Si vamos a pasar varias horas en moto, conviene ir bebiendo durante el camino y no dejar toda la hidratación para cuando paramos a repostar o comer.
Por eso mucha gente utiliza mochilas de hidratación en verano. No porque sea imprescindible llevar una, sino porque resulta bastante cómoda para beber pequeñas cantidades sin tener que estar pendiente de cuándo será la siguiente parada. Si preferimos llevar una botella, entonces habrá que organizar las paradas teniendo también eso en cuenta.
Cómo planificar una ruta en moto cuando hace mucho calor
Cuando organizamos una ruta normalmente pensamos en cuánto tiempo vamos a tardar o en cuántos kilómetros queremos hacer. En verano habría que añadir otra pregunta: ¿a qué hora vamos a estar haciendo esa parte del recorrido? No es lo mismo atravesar una zona interior a primera hora de la mañana que hacerlo a las cuatro de la tarde. Si tenemos margen para elegir, madrugar suele ayudar bastante. También puede ser buena idea parar durante las horas más duras y retomar la ruta más tarde.
Y, simplemente, puede que haya días en los que tengamos que hacer menos kilómetros. No pasa nada. Si llevamos cuatro horas encima de la moto, hace muchísimo calor y empezamos a notar que estamos agotados, añadir otras dos porque estaban previstas en el GPS no es buena idea.
El equipamiento de moto que mejor ayuda a combatir el calor en verano
Por desgracia, esta es una imagen que seguimos viendo todos los veranos: gente en moto con camiseta, pantalón corto y, a veces, hasta sin guantes. Evidentemente, el principal problema es la falta de protección, pero tampoco es cierto que quitarse el equipamiento sea la mejor forma de combatir el calor.

La ropa de moto para verano ha cambiado bastante y existen chaquetas, pantalones y guantes pensados específicamente para estas temperaturas. Los paneles de malla y los tejidos transpirables permiten circular con más ventilación sin tener que renunciar a las protecciones.
También merece la pena prestar atención a lo que llevamos debajo. Una camiseta técnica que gestione bien el sudor puede resultar más cómoda que una prenda de algodón empapada después de varias horas. Y si el calor es especialmente intenso, hay chalecos refrigerantes que utilizan agua para reducir durante un tiempo la sensación de temperatura.
Cuando el aire deja de refrescar: conducir en moto con temperaturas extremas
Normalmente pensamos que ir en moto nos refresca porque vamos recibiendo aire constantemente. Pero eso depende mucho de la temperatura exterior, ya que cuando el aire ya está muy caliente, circular más rápido no significa necesariamente ir más fresca. De hecho, en determinados días se tiene la sensación de ir recibiendo una corriente de aire caliente continuamente. El cuerpo sigue intentando regular la temperatura mediante el sudor y, mientras tanto, seguimos perdiendo líquidos.
Por eso hay jornadas en las que abrir todas las ventilaciones de la chaqueta o del casco ayuda, pero no resuelve demasiado. En esos casos, beber con frecuencia y buscar momentos para descansar suele ser bastante más importante que intentar combatir el calor únicamente con el aire que recibimos al circular.
Por qué pasar calor en moto es aún peor al circular por ciudad
Cuando la moto se detiene, desaparece el poco alivio que podía proporcionar el aire en movimiento. Y entonces empiezan a notarse otras cosas: el calor del asfalto, el que desprende el motor y el aire caliente que sale del radiador. Hay modelos en los que esto apenas molesta y otros en los que las piernas reciben bastante calor cuando circulamos despacio. Por eso algunos fabricantes trabajan específicamente en este aspecto mediante deflectores o sistemas que dirigen el aire caliente lejos del conductor.

También existen motos capaces de desconectar temporalmente parte de sus cilindros en determinadas situaciones. En algunos casos, esto permite reducir el calor generado cuando estamos detenidos o avanzando muy despacio, algo que se agradece especialmente en una ciudad durante los meses de verano.
Mareos, cansancio y deshidratación: las señales para parar la moto
Aquí conviene no intentar hacerse el fuerte. Si aparecen mareos, dolor de cabeza, náuseas, calambres o simplemente notamos que nos cuesta mantener la concentración, seguir encima de la moto no es una buena opción.
Lo mejor es parar en un lugar seguro, buscar sombra y descansar el tiempo necesario. Beber agua puede ayudar, pero tampoco hay que pensar que un par de tragos solucionan inmediatamente una deshidratación importante. Además, el cansancio provocado por el calor puede hacer que reaccionemos peor o que prestemos menos atención a lo que ocurre alrededor.
Casco y chaqueta de verano: la importancia de una buena ventilación
No todos los cascos ventilan igual, y en verano la diferencia puede ser bastante evidente después de varias horas de ruta. Las entradas de aire permiten que circule aire por el interior, pero también es importante que haya salidas para evacuar el calor.
Con la chaqueta ocurre algo parecido. Si tenemos ventilaciones, conviene utilizarlas. Parece una obviedad, pero muchas veces seguimos llevando cerradas algunas cremalleras o utilizamos una capa interior que termina anulando buena parte de la ventilación. También hay pequeños detalles que pueden mejorar algo la comodidad, como utilizar un sotocasco ligero o elegir prendas que no retengan tanto el sudor.

Qué revisar en la moto antes de hacer una ruta con altas temperaturas
Si vamos a hacer una ruta larga en pleno verano, conviene hacer las comprobaciones habituales antes de salir. Presión y estado de los neumáticos, cadena y niveles son algunos de los puntos básicos que no deberíamos dejar para después. En una época en la que la moto va a trabajar con temperaturas exteriores tan altas, también merece la pena comprobar que el sistema de refrigeración está en buen estado.
Adaptar la ruta al calor también es una cuestión de seguridad en moto
En moto, el calor no siempre se nota de golpe. A veces empieza con una pequeña sensación de cansancio, una pérdida de concentración o la necesidad de hacer un esfuerzo mayor para mantener el mismo ritmo. Por eso, más allá de llevar agua o elegir bien el equipamiento, conviene prestar atención a cómo nos encontramos durante la ruta.
Si el cansancio empieza a acumularse, parar unos minutos, buscar una zona de sombra o simplemente retrasar la llegada puede ser una decisión mucho más sensata que intentar seguir el plan a cualquier precio.









