Cómo mejorar tu técnica de conducción en moto: Guía para todos los niveles

ÍNDICE/ GUÍA DE CONTENIDOS

Tanto si eres un principiante como si tienes años de experiencia, siempre hay formas de mejorar tu técnica de conducción. 

Conducir una motocicleta es una experiencia emocionante y liberadora que segrega miles de sustancias de la felicidad en nosotros. Requiere de ciertas habilidades específicas y buena maña para garantizar tanto la seguridad como el disfrute. Sin una no hay otra, y esto es importantísimo.

A continuación, te ofrecemos una guía detallada para mejorar tus dotes, sin importar tu nivel de experiencia. Y aunque seas un ‘quemao’, nunca está de más recordar lo básico.

1. Familiarízate con tu moto

Antes de salir a la carretera, asegúrate de conocer bien tu moto. Antes de comprarla debes haberte asegurado de que se adapta a tu ergonomía, a tu altura o a tu postura de preferencia. Esto incluye familiarizarte con la ubicación y funcionamiento de todos los controles: frenos, acelerador, indicadores, espejos y el cambio de marchas. No es lo mismo empezar a conducir en una naked de postura media que en una R donde vas “al ataque”. Un buen conocimiento de tu moto te dará la confianza necesaria en la postura para manejarla con seguridad tanto en parado como en marcha.

2. Postura correcta de conducción

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Conviene siempre mantener una postura erguida pero relajada. El estrés y la tensión son el enemigo nº1 de cualquier motero. En la moto hay que ir relajado, que luego vienen los sustos. En tu postura de conducción habitual deberás tener los brazos ligeramente flexionados y el manillar se ha de agarrar firme pero sin tensiones. 

Conducir con tensión es contraproducente para la seguridad y las sensaciones que nos transmite la moto a través del manillar. La agresividad para los pilotos. Hay situaciones de peligro perfectamente salvables si vamos en una postura correcta, ya que ello nos permite reaccionar adecuadamente a las condiciones del tráfico y la carretera. 

3. Mirada Adelantada

Esta no es nada fácil y requiere de mucha carretera y entrenamiento. Los moteros más experimentados siempre dicen eso de “donde pongas el ojo va la moto”, pero no siempre es tan fácil. Hay gente a la que le sale natural y otra a la que le cuesta más. La teoría dice que mirar con “vista adelantada” permite anticipar los obstáculos de la carretera, el radio de giro de una curva pronunciada o cualquier tipo de imprevisto. Anticiparse a lo que viene permite tomar decisiones con mucho más margen de seguridad y reduce el índice de sorpresas que nos llevamos en una jornada de ruta. 

Para realizar esta conducción hay que ubicar la mirada en el extremo de una curva e interiorizar que no hace falta mirar constantemente a los mandos de la moto o más cerca de lo que debemos. Al principio cuesta, pero es práctica. Esta técnica tiene en cuenta uno de los principios básicos de la perspectiva. Al mirar más cerca todo sucede con mucha más velocidad, y ello implica más datos y reacciones innecesarias por parte de nuestro cerebro. Al mirar lejos la perspectiva ayuda a que todo vaya más despacio. Y con ello la seguridad aumenta.

En un día de ruta donde hemos entrado algo más pasados de la cuenta, la mirada lejana permitirá predecir o adecuarnos rápidamente al ángulo de giro de una curva, manteniendo la calma y aplicando nuestras habilidades para salir indemnes de la situación. Y sin necesidad de conocernos la carretera, que es la prioridad. También nos ayudará a ahorrarnos más de un susto cuando otro usuario de la vía invada nuestro carril en plena curva. En definitiva, mirar lejos es sinónimo de seguridad. 

4. Frenada progresiva

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Marc Marquez solo hay uno, se ha roto muchos huesos y está en un circuito. Nada en una moto ni en una conducción por la calle puede hacerse de forma agresiva. La fase más importante de una curva es la frenada y por ello conviene siempre tomar ciertas precauciones. Sabemos por la teoría que el freno delantero proporciona la mayor parte de la potencia, mientras que el trasero ayuda a mantener un mejor equilibrio y mayor estabilidad.

Es por ello que la progresividad es lo que va a permitir que la moto siempre esté en balance, que las suspensiones trabajen en un rango óptimo y que el neumático esté siempre en contacto con el asfalto. Una de las técnicas de frenado más segura consiste en frenar primero con el freno trasero para bajar la suspensión trasera, de forma que al aplicar en una segunda fase el freno delantero, la moto esté mucho más equilibrada y obliguemos a las suspensiones a hacer un menor recorrido.

Practica frenadas suaves y controladas en un entorno seguro hasta que te sientas cómodo con la técnica. Nunca apures ni excedas el límite de tus habilidades o el de la moto. Lleva la suavidad por bandera. Mantener la calma y aplicar la técnica correcta puede marcar la diferencia.

5. Trazado de Curvas

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Para mejorar aún más tu habilidad en curvas, practica la técnica del “vértice retrasado”. Una vez hemos aprendido a mirar lejos, podemos aprovecharnos de esta ventaja para trazar las curvas de una forma más segura y eficiente. La técnica consiste en entrar de forma suave en el exterior de una curva, con un freno progresivo, un régimen de revoluciones adecuado, y una trazada a realizar con calma. Cuando los deberes están hechos, en el punto en el que identificamos el vértice y visualizamos la salida, es ahí cuando terminamos de inclinar y de dar gas. 

A diferencia de las trazadas en U o en V (que no deberías hacer fuera de un circuito), esta trazada nos permite anticipar cualquier obstáculo mientras estamos en plena curva mientras hacemos disfrutable la salida de curva a la hora de dar gas.

Es una técnica que aporta mucha seguridad y que combinada con la mirada lejana es clave para que los noveles aprendan a trazar en todo tipo de curvas sin riesgo. Con la práctica ganaremos en seguridad y precisión y poco a poco podremos jugar con los márgenes de seguridad según nuestras habilidades, dejando siempre un amplio margen.

6. La técnica del contramanillar

Durante el proceso de obtención del carné, es raro que las autoescuelas enseñen técnicas avanzadas de conducción, pero el contramanillar es una de las técnicas que muchos moteros aplican de forma inconsciente. Conviene conocer toda la física que hay detrás de una moto para saber lo que estamos haciendo en cada momento y poder mejorar los índices de confianza y seguridad.

El contramanillar es una técnica de conducción esencial para maniobrar la moto en curvas y cambios de dirección de manera eficiente. Este método permite inclinar la moto y trazar la curva con menos esfuerzo.

Consiste en “tirar” del manillar en la dirección opuesta del giro para conseguir girar. O desde otro punto de vista, para girar a la izquierda, empujando o ejerciendo presión sobre el manillar en este sentido, conseguiremos girar hacia este lado. 

A mayores velocidades, la estabilidad de la moto aumenta y el contramanillar se vuelve esencial para dirigir la moto. Por el efecto giroscópico y las leyes físicas del universo, esto solo se puede aplicar a partir de los 30km/h, ya que a menos, entran en juego otras inercias que son similares a las que sentimos al conducir una bici. 

7. ¡Usa bien las estriberas!

Si me dieran un euro por cada vez que he visto a un motero con los pies mal puestos en las estriberas sería millonaria. Este consejo parece obvio pero os sorprendería la cantidad de gente que hay por ahí “jugándose el pie”.

Las estriberas están pensadas para poder apoyar los pies cuando vamos en moto. Pero apoyar el pie no es apoyar la planta, sino el empeine. Cuando frenamos o cambiamos marchas, adelantamos la posición, hacemos los deberes y luego volvemos con el empeine. 

Naturalizar esto puede salvar tu pie de sufrir un susto en una curva, pues apoyando la planta como muchos, en una inclinación estaremos exponiéndolo al contacto con el asfalto, dando lugar a una situación que dejamos a la imaginación, pero que muy agradable no es. 

Y a los de las scooters en verano. ¡No vayáis en chanclas!

8. Cursos de conducción

Considera participar en cursos de conducción en centros avanzados de entrenamiento o en circuito. Hay una infinidad de profesionales dedicados a formar conductores y no hace falta tener la intención de meterse a circuito para realizar una de estas formaciones. Para mejorar en confianza y seguridad y aplicar las enseñanzas en la carretera va muy bien. 

Estos cursos te enseñarán técnicas avanzadas de control de la moto, como el ejercicio del ocho, y te permitirán practicar en un entorno controlado, con protecciones, sin el riesgo del tráfico, y sin tu moto (si es un curso de pitbike). 

Aprender en un entorno controlado te permitirá conocer dónde están los límites físicos de la moto y tus capacidades, para luego nunca llegar a ellos en la conducción real. Conocer a fondo el grip de un neumático, la distribución de pesos según la postura, los límites de la inclinación, la frenada de emergencia y aprender en definitiva qué no hay que hacer, es algo muy positivo para la seguridad de un motero. Muchos de ellos valen cada euro.

Los cursos de conducción son ideales para mejorar la seguridad en carretera.
Los cursos de conducción son ideales para mejorar la seguridad en carretera.

Mejorar tu técnica de conducción en moto es un proceso continuo que requiere práctica y dedicación. Y que aunque lleves muchos años en las dos ruedas conviene repasar para quitarnos los malos vicios. Sea cual sea tu nivel de experiencia, siempre hay nuevas habilidades y técnicas que puedes aprender para convertirte en un conductor más responsable. 

Recuerda siempre priorizar la seguridad y disfrutar del viaje. Con el tiempo y la práctica, podrás manejar tu moto con mayor confianza y habilidad, asegurando una experiencia de conducción segura y placentera, sin necesidad de caernos y ponernos en peligro.