La confianza en moto es uno de los elementos más clave de todos. Sin ella, nuestras experiencias serán siempre muy limitadas.
—¿Confías en mí?
—Confío en ti.
Este fragmento de diálogo pertenece a una de las escenas más famosas de la película Titanic. Esa en la que Jack sube a Rose a la barandilla de proa del transatlántico, extiende sus brazos y le hace ver el mar de otra manera. El cine, la literatura y, últimamente, las campañas políticas, han hecho de la confianza su leit motiv. Incluso la bolsa se mueve en los tiempos convulsos en los que vivimos por una cuestión de “confianza”. Confianza que no se puede medir, pero que sus fluctuaciones nos suelen costar disgustos en el bolsillo.
La confianza en moto en su nivel máximo:
Bien. Pues si hay un sitio donde la confianza en moto alcanza su máxima expresión… ése es el asiento trasero de una moto. Así lo apuntaba Miriam en su comentario en mi primer artículo para Mujeres Moteras. Su apunte me dio que pensar. La verdad es que nunca me había planteado la confianza que el copiloto deposita en la persona que va a los mandos. Será porque he tenido la suerte de viajar siempre con dos personas absolutamente fiables: mi mejor amigo y mi hermano. Personas que son conscientes en todo momento de que llevan copiloto. La conducción no es igual, ni en carretera ni en ciudad, si vas solo que si tienes compañía a tu espalda.
Para tener una visión un poco más amplia, pregunté a mis amigas Alicia, Ruth y Blanca. Amigas que ya os presenté hace un par de semanas. Y les pregunté qué es para ellas la confianza cuando van de copilotos. “Para mí —opina Alicia— es saber que somos un pack. Que va a aflojar el ritmo si sabe que me da miedo una zona de la carretera o que, por ejemplo y aunque parezca una tontería, que en ciudad va a coger con mucha más suavidad los badenes para que al caer la rueda trasera no me haga daño. Es tener la certeza de que, pase lo que pase, somos dos en la moto y los dos contamos”.
Para Ruth y Blanca, que se turnan a la hora de conducir y ocupar el asiento trasero, confianza es “olvidarte de los mandos por completo. Saber que ella lo hace bien, que puedes confiar en que no va a pasaros nada. Y estar atenta por si acaso, para ayudar, eso siempre. Pero sin decirle lo que tiene o no tiene que hacer. Confianza es respetar el espacio de la que sea, de las dos que conduce en ese momento”.
La otra cara de la confianza en moto:
Ella ha tenido que dejar de salir en moto con al menos un par de amigos y otra amiga porque “es imposible ir con ellos en el asiento de atrás. Imposible. No es que no se acuerden de que vas con ellos, es que no lo tienen en cuenta casi nunca». En el caso de un amigo —del que Liliana prefiere no decir su nombre para que no se enfade— es que le da lo mismo. Él sí que lleva a rajatabla eso de que vas de “paquete”, porque poco menos que eres la prolongación del cofre”.
Su peor momento fue “en una bajada desde Zamora. Hay una zona de puerto en la A6 en que las cuestas son bastante pronunciadas, íbamos a mucha velocidad y en un momento tuvo que frenar de golpe, no recuerdo por qué, creo que había grava de un camión en el carril. Me fui hacia adelante y casi le tiro. Encima del susto, me llevé bronca por no mantenerme en mi sitio, cuando él podría haber pensado que frenar siendo dos no es lo mismo. Vamos, que no he vuelto a montar con él” asegura.
Esa experiencia le sirvió a Liliana para buscarse nuevo piloto. Pero, también para darse cuenta de que la confianza que los copilotos depositamos en quien va a los mandos también se da a la inversa. Y es que como ella misma dice: “El piloto también confía en que vas a estar pendiente de la carretera y de las situaciones para ayudar en caso de que tengas que advertirle de algo o saber adaptar el cuerpo si hay frenazos, curvas pronunciadas o lo que sea. Ir de copiloto no es sólo mirar el paisaje”.
Cada vez que subo al asiento trasero, recuerdo una frase de mi mejor amigo a este respecto. Él siempre me decía: “Pase lo que pase, haz lo que hago yo. Si me inclino, tú lo mismo. Y si por lo que sea, nos caemos, intenta agarrarte a mí o llevar mi misma dirección, separarte de la moto. Y todo irá bien”. En el único accidente grave que tuvimos, me funcionó. Eso es, para mí, la confianza.
Y para vosotras… ¿Qué es la confianza en moto?
¿Quién confía más: piloto o copiloto? ¿Pensáis que la confianza es esencial a la hora de salir a rodar con alguien? Nos leemos en dos semanas. Hasta entonces, ráfagas traseras para todas.
B.López










