Ya sabemos que este año estamos muy de moda. Anuncios sobre nuestra vulnerabilidad en televisión, controles especiales “para nuestra seguridad” y un mayor control policial en general que nos hace sentir, no más especiales pero sí más perseguidos.
Hace unos días, navegando por internet, encontré este vídeo de la DGT en la que unos motoristas cedían sus motos durante unos días, a unos conductores de coches, para que se pusiesen en su lugar y fuesen conscientes de lo vulnerables que somos en el tráfico. Lejos de un anuncio de accidentes, con sangre y muertos, éste pretendía ser una conversación de conductor a conductor.
Pese a que de entrada los conductores de coches criticaron el comportamiento de las motos en la ciudad, al final acabaron siendo conscientes de la fragilidad que tenemos pese a que a veces tendemos a ser imprudentes.
De conductor a Conductor
Todos sabemos que cuando vamos en moto no siempre hacemos las cosas bien, cambiamos de carril sin señalizar, zigzagueamos entre los coches y les pasamos muy cerca. Pero aún y así, aunque hagamos las cosas mal, somos más vulnerables. Un golpecito leve y nos podemos caer en medio del tráfico.
Muchísimos coches no nos ven, o hacen ver que no nos ven, no nos dejan pasar e incluso nos obstaculizan el paso cuando les vamos a adelantar. Como dicen en el vídeo, somos el enemigo al que no hay que dejar pasar. Parece que les de rabia que ellos estén haciendo caravana y nosotros podamos circular más rápido. ¿Para qué sirve una moto en ciudad si no es para moverse más rápido y ágil que en un coche?
Ir en coche siempre es más cómodo, vas sentado, con tu aire acondicionado en verano y tu calefacción en invierno, con la musiquita o la radio, protegido y tranquilo. En moto pasas frío, calor, te mojas si llueve, y tienes que ir con mil ojos por si te dan un golpe o patinas con una marca vial.
Es por eso que, aunque no seamos unos santos, los conductores de coches tienen que entender que somos frágiles, y que si estamos siendo imprudentes, son ellos los que tienen que hacer alarde de razón y ayudarnos a evitar una caída o un accidente.










