En el año 2012 y según los datos de la DGT la accidentalidad en vías interurbanas descendió por noveno año consecutivo en todos los tipos de vehículos (salvo en las bicicletas, en las que subió). La última década ha visto una reducción paulatina y continuada del número de accidentes mortales (pasando de 3.377 en 2002 a 1.179 en 2012) y también del de víctimas mortales y heridos graves. Si en 2002 morían en las carreteras españolas 11 personas al día (en accidentes en los que se veía involucrado cualquier tipo de vehículo) el año pasado la cifra se redujo a cuatro, siendo la más baja de la serie de los últimos doce años.
Esta reducción de los accidentes con resultado de muerte y de las víctimas se da también entre el colectivo de personas que utilizan para desplazarse motos y ciclomotores. Desde la Dirección General de Tráfico analizan el descenso en la siniestralidad y mortalidad y lo atribuyen a una mejor observación de las normas de tráfico (especialmente de la velocidad) y a una extensión cada vez más grande del uso de los dispositivos de seguridad pertinentes cuando viajamos en moto, sobre todo el casco. Sin embargo, mientras que en 2012 sólo el 4% de los motoristas que murieron en vías interurbanas no llevaban casco, el porcentaje de muertos en ciclomotor en vías interurbanas que no llevaba el casco puesto en el momento del accidente sube hasta el 31%.
No sólo es preocupante que haya un amplio colectivo de usuarios de ciclomotor que no usa casco cuando lo coge porque probablemente lo percibe como un vehículo de poca potencia en el que no puede pasarle nada. También es preocupante porque los usuarios de ciclomotor suelen ser personas jóvenes, en su mayoría adolescentes, que en muchos de los casos llevan pasajero. Un pasajero que tampoco utiliza casco cuando decide subirse al asiento trasero de un ciclomotor. Todos tenemos en la cabeza la imagen de ciclos circulando por la ciudad o por carreteras secundarias con dos personas sin casco o con el pasajero llevándolo en el codo, como si fuera en esa parte del cuerpo donde tiene instalado el cerebro (cosa que en alguno que otro no me extrañaría).
¿Es que no percibimos el riesgo cuando vamos en el asiento trasero? Porque la relajación en el uso del casco en el asiento de atrás no se da cuando estamos acostumbrados a viajar en moto y formamos parte del colectivo (o al menos no se da tanto) pero sí que todos nos hemos encontrado alguna vez con ir a llevar a alguien en la moto, no tener un segundo casco y que esa persona te diga que “da igual” porque vais cerca, porque estáis en ciudad o porque cree que a esas horas no habrá guardia civil por el camino. ¿Cómo puede ser que, con tal de no ir andando a algún sitio, nos preocupe más la multa que la posibilidad de abrirnos la cabeza en el asiento trasero? ¿Nos creemos inmortales o qué?
Pues nada más lejos de la realidad. Los datos de siniestralidad de la DGT para 2011 lo dejan claro: el 58% de las víctimas mortales eran conductores pero el resto viajaban como pasajeros, en cualquier tipo de vehículo. En moto también. Viajar en el asiento de atrás no exime a nadie de matarse en un accidente de tráfico y, en algunas ocasiones, usar el casco tampoco. Pero lo que sí es seguro es que no usarlo siempre acarrea consecuencias más graves para la víctima en caso de accidente que llevarlo perfectamente ajustado a la cabeza. Y eso es algo que todos los pasajeros, especialmente los más jóvenes, deberíamos tener en cuenta antes de decir “no pasa nada” cuando exista la posibilidad de subirnos a una moto sin llevarlo.
Y vosotros ¿qué opináis? ¿Seguís viendo a muchos usuarios de ciclomotor sin casco por vuestras ciudades? ¿Los pasajeros se relajan más a la hora de observar las medidas de seguridad si la moto es pequeña o el trayecto es corto? Si os dijeran “no pasa nada” para poder viajar con vosotros sin casco ¿qué responderíais? ¿Os habéis visto en esa situación alguna vez?
Nos leemos en dos semanas. Ráfagas traseras.










