Las motos son nuestra mejor prenda y nuestro mejor fondo de armario. Sí, sí, así como lo digo. No os ha pasado alguna vez que os habéis comprado algún jersey o unos pantalones que os han gustado mucho y mientras los lucíais el primer día os habéis sorprendido a vosotros mismos mirándoos en el reflejo de un escaparate? Un momento personal en el que uno piensa… qué chulos, cómo me gustan y qué bien me sientan…
¿Y cuándo vamos en moto? ¡Nos miramos en todos! Quizás los moteros que vais en moto todos los días a todas horas no lo hagáis, pero todos aquellos que solo salimos los fines de semana, fiestas y/o vacaciones no podemos evitar mirar nuestro reflejo en los escaparates mientras esperamos que el semáforo pase de rojo a verde.
Y lo mejor no es mirarse en sí, sino la maravillosa sensación que tenemos al vernos. Por un momento se nos olvidan todos los complejos, manías e inseguridades que tenemos sobre nosotros mismos. Por un momento nos sentimos maravillosos. La pareja perfecta, nuestra moto y nosotros.
Moteros y Escaparates
Posiblemente los transeúntes o los conductores de coches que compartan con nosotros el semáforo y se den cuenta que nos estamos mirando (aunque sea de reojillo) piensen algo así como… -vaya flipado/a que no para de mirarse… qué raros son estos moteros…- pero no podemos evitarlo. Es más, no debemos evitarlo.
Un chute de autoestima recorre nuestras venas cada vez que lo hacemos. Un momento personal en que nos vemos perfectos y nos sentimos bien con nosotros mismos y con el estilo de vida que tenemos.
Nos enorgullecemos de ser adictos a este deporte y podernos permitir tener una moto que nos encanta para salir a pasar el día, curvear, disfrutar y por qué no, para mirarnos en los escaparates.
Para todos aquellos días que son difíciles, en que todo es complicado y no parece que vaya a venir nada bueno, este es un gran ejercicio; coger la moto, salir a dar una vuelta por una carretera que nos guste y aprovechar en cada semáforo para mirarnos en los escaparates y repetirnos a nosotros mismos… sí esta soy yo y me encanta.










