Hace unas semanas un montón de moteros y moteras decidimos que queríamos traernos la suerte a casa así que nos pusimos nuestras mejores galas moteras y nos fuimos hasta el pueblo de Sort a por unos buenos boletos de lotería de Navidad.
Un montón de curvas y paisajes increíbles que nos hizo sentir como niños con sus juguetes favoritos. Al llegar a Sort hacía un calor casi insoportable así que entramos en el restaurante y nos quitamos monos, chaquetas y pantalones a la vez que pedíamos varias jarras de cerveza fresquita que nos quitasen el sofocón.
Esto es un breve resumen de nuestra aventura 🙂










