Que vivimos en un mundo lleno de sexismo. Una sociedad tremendamente machista y patriarcal es un hecho que nadie (o casi nadie) pone en duda hoy en día. Incluso en las sociedades más avanzadas, los roles masculino y femenino están perfectamente establecidos. La sociedad tiene tan interiorizada el reparto de los papeles del hombre y de la mujer que tiende a aceptar no solo como admisibles sino como “normales” y justificados la inmensa mayoría de ideas machistas y sexistas. De hecho, muchas veces pasan ni siquiera somos conscientes de esta actitud.
Todos asumimos con naturalidad que las mujeres deben maquillarse porque así sacan partido a su belleza. Deben teñirse el pelo para no parecer mayores. Deben utilizar tacones porque estilizan las piernas. Por el contrario, a los hombres les favorecen las canas, no pasan frío en invierno con faldas y medias, no se cansan al caminar porque su calzado es cómodo, no tienen que maquillarse ni que utilizar cosméticos. ¿Es eso sexismo?
LOS ROLES SEXISTAS ABARCAN INCLUSO PASIONES Y HOBBIES, INCLUYENDO LA PASIÓN POR LAS MOTOS
Y lo que es casi peor, lucen su masculinidad practicando algunos deportes que asocian potencia con virilidad como metáfora sexual. La moto de gran cilindrada es para un hombre algo así como una extensión fálica de sí mismo. Es su gran virilidad. Lo que ellos no saben es que las mujeres luchamos cada vez más por nuestros derechos.
Comenzamos hace décadas a luchar por la igualdad rompiendo las reglas establecidas. Nos atrevemos a trabajar fuera de casa, a conducir y a mostrar más nuestra variedad de pasiones; en muchos casos ya hemos conseguido un huequecito en sus tan valiosos hobbies de “machitos”.
No obstante, no debe extrañarnos, aunque sí indignarnos, la imagen que las mujeres moteras tienen en el mundo del motor. En la inmensa mayoría de los anuncios de vehículos, la mujer es un aderezo. Es un complemento del coche o de la moto que el hombre luce como una posesión más. El sexo está implícito en todo este tipo de publicidad.
Sin embargo, la mente masculina (y en el pensamiento colectivo) se sigue aferrando a la idea de que las chicas moteras conducen motos de pequeña cilindrada. La gran cilindrada es un reducto masculino. Basta con mirar las fotos moteras, llenas de erotismo (por decirlo con delicadeza) en la que la mujer es un reclamo sexual.
EL SEXISMO RELACIONADO A LA MUJER MOTERA EMPIEZA A SER CRITICADO POR LAS GRANDES COMPAÑÍAS COMO DUCATI
No obstante, cada vez son más las mujeres que han decidido coger fuerza y meterse de lleno en el mundo de las motos, ya sea de pequeña o gran cilindrada. Así lo demuestra un estudio hecho en Estados Unidos en el que filtrando los datos se observó que en 1960 las propietarias de motos eran un 1%, en 1990 un 8% y subiendo.
En cuanto a la estrecha relación, que odiamos, de mujer motera y sexismo, es digna de mención la brillante campaña que Ducati realizó para presentar su moto Penigale 1199. Una campaña en la que utilizaron a sexys y perfectas modelos para realizar una sesión fotográfica para lucir la moto.
Después, utilizaron a los trabajadores varones del MotoCorsa de Portland con la misma ropa y las mismas poses. Así, realizaron una crítica de cuán ridícula podía ser la misma imagen con un hombre.
A nosotros nos encanta el resultado y, de hecho, nos encantaría que, a partir de ahora, estos “sexys” hombres lucieran en los calendarios de los miles de talleres y fábricas de este país y de todo el mundo. Sería una excelente forma de hacer una reflexión sobre las negativas consecuencias que las sesiones fotográficas de mujeres sexys y motos pueden llegar a tener en el mundo de la mujer motera, que lo es por pasión y no por seducción.
Aún nos queda un gran camino por recorrer en este sentido pero debemos ser positivas. Echemos la mirada atrás para ver en los pasos que ya hemos dado. Ésta será nuestra motivación para seguir haciéndonos valer como iguales.
¿Qué es lo que más odias del fuerte sexismo que existe entre motos de gran cilindrada y mujeres? ¿Te atreves a comentar?










