El arancel del 15% impuesto por Estados Unidos amenaza con encarecer las motos europeas y forzar a marcas como Ducati, BMW o Triumph a replantear sus estrategias de venta, afectando tanto a las ventas en EE. UU. como a los concesionarios europeos a largo plazo.
Si hay algo que nunca falta en un acuerdo comercial de Donald Trump es la polémica… y esta vez las motos europeas están en el ojo del huracán. El pasado 27 de julio, el presidente de Estados Unidos y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se reunieron en Escocia con el objetivo de poner sobre la mesa el tema de la comercialización de productos europeos en suelo estadounidense. Una reunión que concluyó en un pacto entre Estados Unidos y Europa para establecer un arancel de un 15% a casi todos los productos europeos que crucen el charco.

Lo cierto es que la idea inicial de Trump era que el porcentaje fuese ni mas ni menos que de un 30%, aunque un 15% sigue siendo un palo considerable, sobre todo para un mercado tan jugoso como el estadounidense. Pese a que este acuerdo comercial influye a todos los productos, las motos europeas son uno de los sectores que se verán más afectados.
Cómo afectará este arancel a Europa
Y es que, en Estados Unidos, marcas como Aprilia, BMW, Ducati, KTM, o Triumph tienen una legión de fans. Allí las valoran por su diseño, su ingeniería y, por qué no decirlo, por ese puntito de exclusividad europea. La cuestión es que, con el nuevo arancel, casi seguro que estas serán más caras, por lo que todo invita a pensar que se producirá una caída de ventas.
La gran pregunta para las marcas es: ¿asumimos el golpe o lo pasamos al cliente? Y lo más probable es que pase lo de siempre: un poquito lo pagará la marca, otro poquito el concesionario… y el resto, el motorista. Resultado: motos más caras, ventas que caen y beneficios que disminuyen.
EE. UU. sube las barreras, Europa las baja
Para rematar, el acuerdo también establece que Europa eliminará los aranceles a los productos estadounidenses. Hasta ahora, la mayoría de lo que venía de EE. UU. pagaba entre un 1,5% y un 4,8%. Esto significa que marcas como BMW o Mercedes, que tienen fábricas allí, podrán traer sus coches sin pagar un euro extra.

El experto alemán Ferdinand Dudenhöffer lo resumió así: “Los perdedores de este acuerdo son los trabajadores. A medio plazo, un 10% de los empleos podrían mudarse de Alemania a EE. UU.”. Y aunque hablaba de coches, en el mundo de las motos pasa algo parecido… con la diferencia de que ninguna gran marca europea fabrica en Estados Unidos.
Japón también entra en el lío
Pero no es solo cosa nuestra: Japón firmó un acuerdo similar con EE. UU. y las motos niponas importadas también tendrán un 15% extra en el precio. Aquí la diferencia es que Honda y Kawasaki tienen fábricas americanas y pueden esquivar el problema, mientras que Suzuki y Yamaha se comerán el sobrecoste igual que nosotros.
En el corto plazo, es probable que los concesionarios estadounidenses aprovechen el stock que tienen ahora, antes de que lleguen las nuevas tarifas. Pero a medio y largo plazo, lo más probable es que veamos menos motos europeas rodando por las carreteras norteamericanas. Y ojo, que esto no solo es un tema de cifras: menos ventas significa menos beneficios y, en el peor de los casos, menos empleo aquí.
Lo que está claro es que para las marcas el reto será buscar nuevos mercados, ajustar la producción y, quién sabe, quizás incluso abrir fábricas en Norteamérica para esquivar futuros aranceles. Algo que a la larga podría traer consecuencias en nuestro continente. Tocará esperar.










