La Benda Dark Flag 500 lleva el concepto de custom A2 a un terreno poco habitual, con un motor V4, unas dimensiones propias de una moto mayor y una suspensión trasera que permite cambiar su altura.
La Benda Dark Flag 500 no es una custom A2 al uso. Por tamaño parece una moto de mucha más cilindrada, tiene una estética muy marcada y, sobre todo, utiliza un motor V4, una configuración poco habitual incluso entre motos más grandes. Lo que sí que está dentro de lo que permite el A2 es la potencia: entrega 47 CV a 9.000 rpm y 42 Nm a 7.200 rpm. El peso, en cambio, es considerable. Declara 260 kilos y, con sus 16 litros de combustible, se acerca a los 270 kilos en orden de marcha.
Pero más allá de las cifras, lo interesante de esta moto está en cómo se comporta cuando empiezas a conducirla. El V4 tiene una respuesta diferente a la que encontramos normalmente en una custom A2 y hace que la Dark Flag 500 se sienta más cómoda cuando el ritmo aumenta. Su tamaño y su peso siguen estando ahí, pero en carretera no condicionan tanto como podríamos imaginar al verla parada.
Benda Dark Flag 500: una custom A2 de 47 CV con motor V4
La estética es uno de los motivos por los que esta moto llama tanto la atención. Es grande, baja y tiene unas proporciones que hacen que parezca de una categoría superior. No es extraño que, al verla por primera vez, surja la pregunta de si realmente es una moto de 1.000 cc. El diseño también tiene parte de culpa. Benda se ha alejado bastante de las formas clásicas de una custom y ha optado por una imagen más agresiva.
Pero lo que termina de completar esa primera impresión es el sonido. El V4 tiene una personalidad muy diferente a la de los bicilíndricos que encontramos habitualmente en este tipo de motos. Está homologado para circular por carretera y, en ciudad, permite moverse con normalidad sin necesidad de llevar el motor alto de vueltas. Fuera de ella, cuando se puede abrir gas, el sonido se convierte en uno de los elementos más característicos de la Dark Flag 500.
Un motor V4 que cambia la forma de llevar una custom A2
El motor tiene cuatro cilindros, 16 válvulas y 47 CV. No es una cifra especialmente llamativa para una moto que pesa tanto, pero la entrega de potencia no se parece demasiado a la de una custom A2 convencional. En una moto de este estilo es habitual circular con marchas largas y aprovechar una conducción tranquila. La Dark Flag 500 también permite hacerlo, pero el V4 funciona especialmente bien cuando se le deja subir de vueltas.

El embrague antirrebote acompaña bien esta característica. En una conducción relajada probablemente pasará desapercibido, pero al reducir varias marchas de forma más rápida ayuda a mantener estable la rueda trasera y evita movimientos incómodos.
Los 270 kg de la Benda Dark Flag 500: ¿se notan al conducir?
El peso es uno de los aspectos que más dudas puede generar antes de conducirla. Los 260 kilos declarados se convierten en una cifra cercana a los 270 con el depósito lleno, y eso es mucho para una moto A2. Sin embargo, la sensación durante la marcha no corresponde exactamente a esa cifra. A velocidades normales, la Dark Flag 500 es estable y se mueve de forma bastante predecible. Su longitud y su baja altura hacen que no sea especialmente rápida al cambiar de dirección, pero tampoco resulta torpe.
Dónde más se nota el peso es a la hora de detenerse o maniobrar. Un semáforo en pendiente, una plaza de aparcamiento complicada o tener que mover la moto en parado son situaciones en las que esos kilos se hacen notar. Por eso resulta especialmente interesante la solución empleada en la suspensión trasera.
La suspensión neumática baja la Benda Dark Flag 500 hasta 670 mm
Y es que la Benda Dark Flag 500 incorpora una suspensión trasera neumática adaptativa que permite modificar la altura de la parte posterior de la moto. Cuando está circulando, la altura se sitúa en torno a los 700 mm. Al detenerse, el sistema puede bajar la parte trasera hasta unos 670 mm, facilitando el apoyo de los pies. No se trata de un detalle menor, pues en una moto que se acerca a los 270 kilos con combustible, es algo que puede cambiar bastante la sensación durante las paradas.
Para una persona de poca estatura puede ser un factor importante a la hora de manejar una moto tan voluminosa. La horquilla delantera es convencional, de 41 mm de diámetro y 95 mm de recorrido. Su funcionamiento está más pensado para una conducción por carretera que para enfrentarse a asfaltos muy deteriorados.

Cómo se comporta la Benda Dark Flag 500 en carretera y curvas
La Dark Flag 500 se conduce de forma bastante fluida en curvas. La dirección no es rápida, algo lógico por sus dimensiones y por la distancia entre ejes, pero una vez dentro de la curva mantiene bien la trayectoria. La moto permite llevar un ritmo considerable siempre que el tipo de carretera acompañe.
Cuando se busca demasiada inclinación, las estriberas terminan tocando el asfalto. Es una característica que hay que asumir en una custom de este tipo y que limita la posibilidad de conducirla como una moto deportiva. Aun así, la sensación general en carretera es buena. La moto transmite estabilidad y no resulta difícil de llevar una vez que se entiende su respuesta. Incluso con sus dimensiones, no exige una conducción especialmente física.
Frenada y control de la Benda Dark Flag 500
Por su parte, el equipo de frenos está formado por un disco delantero con pinza de cuatro pistones y un disco trasero con pinza de doble pistón. La capacidad de frenada es suficiente para el tipo de uso al que está destinada la Dark Flag 500, pero es cierto que la respuesta podría ser más contundente. El freno trasero se siente especialmente suave cuando se utiliza de forma independiente y delante la horquilla tampoco transmite una sensación especialmente firme cuando se exige más. No obstante, con ambos frenos la situación mejora y el conjunto cumple correctamente.
¿Es la Benda Dark Flag 500 una buena moto para viajar?
La posición de conducción resulta cómoda y el control de crucero es un equipamiento útil para los desplazamientos por autopista. El problema aparece cuando el recorrido necesita equipaje, ya que la parte trasera no ofrece demasiadas posibilidades para instalar maletas y la posición de los escapes obliga a prestar atención a cualquier accesorio que se monte.


También hay que tener en cuenta que la Dark Flag 500 no ofrece protección contra el viento. Para una ruta de unas horas no supone un problema especialmente grave, pero en desplazamientos largos termina teniendo más importancia. Por eso, aunque la moto puede hacer kilómetros, su planteamiento parece más adecuado para rutas de carretera y escapadas de un día que para viajar durante varios días con equipaje.
¿Puede llevar la Benda Dark Flag 500 pasajero?
La Dark Flag 500 está homologada para dos personas y ofrece espacio suficiente para llevar pasajero. La comodidad, sin embargo, tiene algunas limitaciones. La ausencia de asideras obliga al pasajero a sujetarse al conductor durante la marcha. Hay accesorios aftermarket, como respaldos, que pueden mejorar esta situación, pero de serie no es una moto especialmente preparada para pasar muchas horas con dos personas.
El V4 de la Benda Dark Flag 500 puede funcionar con dos cilindros
El V4 también tiene una particularidad interesante cuando aumenta la temperatura. Si el motor alcanza un nivel elevado, los dos cilindros traseros se desconectan temporalmente. La operación aparece indicada en la pantalla y permite reducir tanto el consumo como el calor que genera el motor. En una moto de cuatro cilindros esta solución tiene bastante sentido, especialmente en verano y cuando se circula por ciudad.

Benda Dark Flag 500: cuánto cuesta esta custom A2 con motor V4
La Benda Dark Flag 500 tiene un precio de 8.790 euros. Es cierto que es una cifra superior a la de algunas custom A2 con las que podría compararse por potencia, aunque la comparación se complica por su motor V4, ya que precisamente esa configuración es lo que hace que esta moto sea difícil de colocar frente a sus rivales.
La Benda Dark Flag 500 tiene más sentido para quien busca una custom A2 diferente y disfruta de las carreteras de curvas, pero sin pretender convertirla en una moto deportiva ni en una gran rutera. Su motor V4 aporta una personalidad que no encontramos en las habituales custom bicilíndricas y, en este caso, no se queda únicamente en una cuestión de sonido: también condiciona la forma de conducirla.









