Mujeres Moteras

Por qué no deberías comprarte una deportiva en 2025

aprilia rs457

Compartir

Instagram

ÍNDICE/ GUÍA DE CONTENIDOS

Las motos deportivas siguen siendo pura pasión, pero cuando las sacamos del circuito y las ponemos en la carretera real, empiezan a mostrar sus límites. En un 2025 lleno de radares, trayectos diarios y rutas largas, muchas ya no encajan como la moto “para todo”.

Durante años, las motos deportivas nos han tenido totalmente enamorados. Su estética, su sonido y esa sensación de velocidad que solo te puede dar una R… simplemente pura magia. Pero con el paso del tiempo —y muchos kilómetros a la espalda— empiezan a surgir preguntas incómodas: ¿Realmente una deportiva es la mejor compañera para disfrutar de la carretera del día a día? ¿O simplemente seguimos colgados de la idea romántica de las RR?

Antes de que salten las alarmas, no se trata de hacerse mayor ni de perder la pasión. Simplemente, con el tiempo ves con más claridad que estas motos, que te alucinan solo con mirarlas, te impiden disfrutar al máximo cuando el plan es carretera real y no un circuito.

Lo que nadie te cuenta de usar una deportiva fuera del circuito

Lo primero es entender que una deportiva, o superbike, es una moto pensada para rendir. Su objetivo es correr, frenar, tumbar y acelerar, dejando en segundo plano cualquier rastro de comodidad, practicidad o economía. En los 80 y los 90 esto se entendía perfectamente: estaban las R, las radicales, y las F, que eran como las hermanas “civilizadas”, un poco más cómodas, más bajas, más humanas para carretera.

Pero al final las R se comieron todo y las F desaparecieron, como si fueran la oveja negra del segmento. Pero claro, llegaron los radares, el carnet por puntos y la cruda realidad: una R en carretera, despacio, duele. Y mucho. Muñecas, espalda, rodillas… A eso se sumó que, con la crisis, tener una moto solo para jugar empezó a ser inviable. Había que tener una única moto para todo. ¿Y hacer vida diaria, recados, oficina o viajes con una R6? Difícil. Por no hablar del gasto de gasolina.

La clave para disfrutar de la carretera… y por qué con una RR cuesta

Todos queremos lo mismo: una moto que te suba las endorfinas sin destrozarte físicamente, que te enamore por cómo se ve y por cómo gira, que te lleve por cualquier carretera sin hacerte dudar y que no te obligue a hipotecarte en gasolina o a rezar por tu carnet. Y aunque cueste aceptarlo, muchas deportivas no pueden darte eso. Y aunque las RR son puro fuego en sensaciones, también son máquinas que brillan donde deben brillar: en circuito. En carretera, con leyes estrictas y asfaltos irregulares, tener una deportiva no es la mejor opción. Se apaga. Se aburre. Y tú con ella.

Por qué no deberías comprarte una deportiva en 2025 2

Y aunque sigan encantándonos, llega el momento en que la comodidad y la versatilidad pesan más que las mariposas en el estómago. Muchos estamos viviendo justo eso: motos como una trail ligera o una sport touring nos permiten trabajar, viajar, hacer recados, hacer rutas tranquilas… y mientras tanto la deportiva duerme en el garaje esperando ese día especial de curvas.

¿Entonces las RR son mala idea?

En un mundo ideal tendríamos varias motos: una RR para circuito, otra RR para las rutas cortas de domingo, una sport touring para viajar, una offroad pura para los senderos y una trail ligera para pistas. Sería una fantasía. Pero la mayoría tenemos que elegir solo una, y si va a ser la moto única para carretera, lo lógico es admitir que quizá una RR no sea la más indicada.

Eso no significa que nadie deba comprarse una deportiva. Si lo que te gusta es hacer rutas cortas, tienes autocontrol, disfrutas de la conducción tranquila y simplemente te apasionan las RR, probablemente será tu compañera perfecta. Pero si lo tuyo es viajar, ver paisajes, llevar pasajera o pasajero, sumar kilómetros y tener libertad para meterte por cualquier carretera sin sufrir… entonces vale la pena pensarlo bien antes de lanzarse a por una “super racing”.

Entonces… ¿qué moto elegir si no es una RR?

Para quienes aman la estética deportiva pero necesitan algo más usable, las Sport Touring actuales son una joya: deportivas en sensaciones, cómodas en el día a día y válidas para casi todo. Las trail también son una maravilla para carretera, incluso cuando son grandes. Son cómodas, versátiles, permiten viajar, circular por todo tipo de carreteras e incluso hacer alguna pista sencilla.

Al final, todo se reduce a analizar qué vas a hacer realmente con la moto. No lo que sueñas que harás, sino lo que haces de verdad. Y elegir en función de eso, buscando algo que te emocione, que encaje en tu vida y también en tu bolsillo. Porque elegir moto no es una decisión que se tome a la ligera, ya que incluso las más baratas son un buen pico y pierden valor rápido.

Publicaciones relacionadas